sábado, diciembre 15, 2007

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ESTAMOS CON USTED! :D

viernes, octubre 05, 2007

Sólo un paso
Para qué cambiar el camino cuando basta con sólo un paso

Un día dejo caer mi parte trasera en una silla para entonces quedarme quieta y observar… ¡Y vaya que observé cosas!. Advertí a una mujer acomplejada por su cuerpo; advertí, también, a un hombre teniendo relaciones sexuales con una mujer que, definitivamente, no era su esposa; y, así, fueron miles de cosas las que lograron entrar a mi mente- cómo si eso fuese difícil- en sólo unos minutos. De pronto, me percaté de una situación que me acomplejó un poco: un hombre estaba ahí, en una pantalla, diciéndome que yo creaba mi propia realidad, pudiendo alterarla, pues ésta depende de los procesos químicos ocurridos en mi organismo.[1] ¡Si se pudiera entender cuánto proceso hubo en mi mente en ese entonces!. Pensé y concluí tantas cosas, pues si un hombre me dice algo así pienso incluso “Dios mío, entonces puedo inventar yo misma al hombre para casarme, y puedo cambiar las cosas, puedo estar en muchas partes y puedo… ¡puedo hacer todo lo que haces tú!” ¿Es que acaso yo soy mi propio Dios?
Desde ese momento todo en mi mente se volvió un caos. ¡No podía ser que Dios no existiera! Pues, ¿para qué existiría un Dios colectivo a quien tuviera que rezarle esperando una respuesta cuando puedo hacer yo todo lo que él hace? Lógicamente entonces Dios dejaría de existir.
Entonces, alejé mi mente un tiempo de mi presente para efectuar – cómo en las novelas- un flash back o un mini racconto, recreando en mi clarividencia momentos específicos en que yo, sin poder responderme mis propias dudas, le preguntaba a mis padres cosas cómo “¿qué es el día?”, “¿Cómo se puede saber que eso se llama blanco y no verde?”, “¿qué es el vivir?” “¿qué haré teniendo vida eterna? ¿Jugaré todos los días o seré completamente inútil en el cielo?”, “Mamá, si Jesús nació de la Vírgen, ¿de dónde salió Dios?”. Así como hice preguntas, realicé también afirmaciones cómo “Creo que toda mi vida es un sueño y que en realidad no existo” ¡Bendita inocencia que me hizo cuestionarme todas esas cosas y decir todo lo que, entonces, parecía una barbaridad!. Luego mi mente estuvo de vuelta.
Lamentablemente todas las respuestas que recibí fueron tan simples cómo “Dios existe y punto” o “En la Biblia dice que no hay que cuestionarse esas cosas”. Al final, me sentí tan inserta en la incertidumbre que, simplemente, cedí y me dejé llevar por aquello que da respuesta a lo que nunca tendrá respuesta: la Fe.
Es por aquella fe que cuando escuche lo que aquel hombre – al inicio mencionado- me decía, sólo pensé: “este hombre está, simplemente, loco”.
La verdad es que ahora, luego de un análisis de la situación y luego del flash back que constantemente ejerce mi mente, pienso que ese hombre… está, igualmente, loco.
Sé de aquel mito que dice que la mayoría de los científicos no creen en Dios pues sus descubrimientos generalmente no coinciden con lo que la religión dice. Por mi parte, si bien yo no he realizado ningún descubrimiento que me permita denominarme científica – aunque espero llegar a serlo- la ciencia me llama increíblemente la atención haciendo que ésta no deje de gustarme; por lo anterior mi método de equilibrar la ciencia con la fe es acomodar las teorías científicas a lo que creo yo respecto a Dios, formándome la idea de que la Biblia –el principal libro para conocer sobre Él- sólo me da ideas generales y la ciencia me entrega los detalles de las cosas, por ejemplo: Dios creo el mundo (Biblia) a través del big-bang (ciencia). Esta vez la única forma que tengo de unir ambas cosas es creyendo en un error de nomenclatura. Con sólo seguir leyendo lo notará.
Mucho se habla sobre realidad, siendo ésta la existencia real de algo y lo que verdaderamente ocurre[2], entendiendo por existir ser real y verdadero. [3]Según lo anterior se puede deducir que la realidad es objetiva y consta de “cosas” que realmente existen. Por ejemplo, mi realidad es, a modo general, que tengo hermanos, mis padres viven conmigo, que tengo un hogar, llevo a cabo mi último año de estudio escolar, etc. ¿Es que acaso mis procesos químicos internos- acción del sistema nervioso, sistema endocrino, etc.- puede alterar eso de alguna forma?. Piénselo. Distinto es si se plantea que mis hermanos son los más feos que me pudieron tocar, mis padres no me quieren, mi casa es vieja y mi colegio es pésimo. En un caso así, no me cabe ninguna duda, puedo llegar a pensar distinto concluyendo que, por ejemplo, mis padreas realmente sí me aman, luego de un par de procesos de análisis según lo ya vivido y luego de comprometerme a pensar en forma más positiva. Sin embargo ¿Es acaso eso la realidad realmente? ¡Pues claro está que no! Mi realidad es concreta e independiente de mis procesos a nivel de organismo y los de mis pares. Lo último no es realidad, sólo es una clasificación de los factores que ésta presenta, por lo tanto ¿Qué es lo que puedo modificar realmente? ¿Es que modifico mi realidad o sólo percibo y clasifico las cosas de otra forma?. Si me ubico yo junto a otra persona frente a mi casa y le pregunto a aquella qué es lo que ve probablemente verá lo mismo que yo; por ejemplo una casa con 4 ventanas, con reja y con una entrada para el auto. Ahora bien, si se le pregunta cómo es la casa la podrá clasificar como fea y yo como bonita, o como grande y yo como pequeña, etc. A pesar de dichas clasificaciones ni el ni yo, autónomamente de la producción hormonal y la acción de las bombas Sodio-Potasio, podremos negar que la casa está ahí, pues, por la definición de realidad. Porque la casa existe.
Distinto a esto es lo que plantea la teoría física-cuántica sobre la realidad –teoría que me entregó aquel extraño hombre- según el siguiente texto: “el sujeto es el artífice último de lo real y que, cuando descubrimos la estrecha relación entre el mundo interno de las personas y lo que acontece en su entorno, alcanzamos la capacidad de alterar la realidad, una de las más antiguas aspiraciones humanas.” [4]Basta leer con un poco de atención para entender que lo anterior es completamente imposible si seguimos hablando de realidad, puesto que, nuevamente según la definición del concepto, realidad es aquello que tiene verdad y que existe, por lo que, al hacer algo modificable, dejaríamos de referirnos a una situación concreta y volveríamos a lo que anteriormente he planteado: sólo a la clasificación de factores de mi realidad. Por lo tanto ¿qué es lo que modificamos entonces? Claro está que lo único que me puede permitir mi sistema nervioso es pensar de otra forma, aceptar mi realidad de la mejor manera posible siempre y cuando yo le permita a mi cerebro realizar dicha acción. Ocurriendo así que si, por ejemplo, me descubren una enfermedad muy grave puedo intentar pensar que ésta puede sanarse así como otras, peores, se han sanado también; o puedo estar enferma y deprimirme tanto que llegaré a una depresión. En tal caso mi realidad es que estoy enferma y mi forma de actuar es el modo de enfrentar mi realidad según la clasificación que le doy a ésta y la voluntad que tengo yo de hacerlo y sólo en lo último mi organismo podrá contribuir con los diversos eventos que en él ocurran.
Por lo tanto, claro está que la física cuántica y las definiciones de los conceptos correspondientes no son compatibles. Claro está, también, que mi título de “Dios de mi propia vida” simplemente no me lo podrán otorgar, puesto que no tengo dominio sobre mi realidad e, incluso, estoy muy lejos de tenerlo sobre mi misma. De ser así, sólo me queda aceptar lo que existe concretamente, siendo aquella mi real situación, e intentar verla del mejor modo posible para que, independientemente que no me sirva para modificarla, pueda reconocerla con una sonrisa. Consiguientemente y luego de entender que un cuerpo no modificará nada, dejemos de esperanzarnos en que si quiero puedo cambiarlo todo y sólo entendamos que la única aspiración humana debe ser aprender a acatar de buena forma lo que nos tocó, entonces, podamos o no, no necesitaremos que nuestra realidad sea alterada.
Me levanto de mi asiento, cambio mi objetivo y el de los humanos y noto como mi cerebro comienza a cambiar. Gracias Dios porque lo que me has mandando puede ser tan maravilloso en sólo un paso.


[1] Película “¿What The Bleep Do We Know?”
[2] http://buscon.rae.es/draeI/
[3] http://buscon.rae.es/draeI/
[4] http://www.tendencias21.net/La-Fisica-Cuantica-se-pone-de-moda_a983.html

Caminaba cuando una gitana quiso adivinar mi muerte. Lamentablemente aún no se cuando moriré pues ella falleció primero.

Tanto se odiaba y tanto así aumentaba su envidia por aquella mujer que hace rato miraba. Sólo cuando le consultó el nombre se dio cuenta que, en realidad, estaba frente a un espejo.

De pronto me siento dividida en dos. Por un lado mi figura redonda espera y por otro lado mi figura ovalada y con algo saliendo de mi parte trasera corre sin desear detenerse, compitiendo por llegar primero hacia mi otra mitad que pasivamente me espera. Corro y corro hasta que, por fin, llego. Me he unido. Ahora sólo me quedan 9 meses para ser un bebé.